ESPECIAL
01 de fevereiro de 2006
¿Irán por Irán?
Miguel
Marín Bosch
Hace unos años Teherán
confesó que tenía más instalaciones nucleares de las que había informado al
OIEA. De ahí las sospechas de que quizás Irán estuviera tratando de construir
una bomba nuclear. Para ello es menester cierta cantidad de uranio enriquecido
o plutonio, materiales que se utilizan también en los reactores que producen
electricidad. El OIEA llevó a cabo unas inspecciones de la planta nuclear que
Irán reveló que estaba en servicio.
El OIEA confirmó que
todas las instalaciones nucleares de Irán son sólo con fines pacíficos. Pero
Teherán anunció que estaba desarrollando la capacidad de enriquecer uranio.
¿Por qué? Normalmente son las potencias nucleares las que suministran el uranio
enriquecido a los países no poseedores de armas nucleares y, una vez utilizado
en los reactores civiles, se lo llevan. Al igual que muchos otros países, Irán
no quiere depender de nadie para el funcionamiento de sus centrales nucleares.
Por cierto, Brasil está haciendo lo mismo, sólo que llegó a un acuerdo con el
OIEA. Lo único que objetaba Brasil de las inspecciones del OIEA era que no
quería que se diera a conocer la tecnología que había ideado para enriquecer
uranio.
En el caso de Irán se
mezclan varios asuntos e intereses, algunos encontrados: primero, el peligro de
la proliferación de las armas nucleares en el Medio Oriente (aunque los que
insisten en ese peligro no dicen nada del arsenal nuclear de Israel); segundo,
el desarrollo de la industria nuclear para fines pacíficos que promueve el
propio TNP; tercero, las reservas de petróleo de Irán, segundas en el Medio Oriente
después de Arabia Saudita, y sus exportaciones a países europeos, incluyendo
Alemania y Francia, y a China; cuarto, las relaciones comerciales en el renglón
nuclear entre Rusia e Irán; y cinco, los comentarios inflamatorios sobre Israel
del presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad.
Hace tres años que
Alemania, Francia y el Reino Unido vienen negociando con Irán. Por su parte,
Rusia ha ofrecido enriquecer el uranio de Irán. Pero Teherán insiste en que
tiene el derecho de hacerlo por su propia cuenta. El pasado lunes, los cinco
miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, junto con Alemania, se
reunieron en Londres para tratar de acordar una estrategia común para convencer
(u obligar) a Irán a descontinuar sus intentos por enriquecer uranio.
Estados Unidos, que hace
tiempo critica los esfuerzos de los tres países europeos de convencer a Irán
por las buenas, acudió a la cita en Londres. La visita de la canciller federal
Angela Merkel a Washington la semana pasada fue un éxito y el presidente Bush
decidió sumarse a las gestiones europeas. Además, parece haber encontrado un
nuevo aliado europeo ahora que el primer ministro Blair está de salida.
A instancias de China y
Rusia, en Londres se acordó llevar el caso de Irán al OIEA a principios de
febrero, en lugar del Consejo de Seguridad. Pero la línea dura que
propone Estados Unidos, incluyendo sanciones económicas, no es apoyada por
todos los demás. Lo que exigen es que Irán cumpla con sus compromisos bajo el
TNP. Y aquí es donde se antoja acertada la travesura que hizo Irán en la pasada
Asamblea General de la ONU.
En efecto, en la comisión
que se ocupa de los temas de desarme, Irán sometió un proyecto de resolución en
el que se pedía que los estados poseedores de armas nucleares cumplan con las
obligaciones que han contraído en materia de desarme nuclear. Se trata de un
texto que don Alfonso García Robles solía calificar de "alma
gloriosa". Uno no podía sino apoyarlo. Por cierto, así lo hizo nuestro
país en la comisión pero luego, por razones difíciles de entender, se abstuvo
en la votación en el plenario de la asamblea.
Con ese texto Irán puso
el dedo en la llaga. ¿Por qué se les exige a países sin armas nucleares que
cumplan con sus obligaciones conforme al TNP, mientras que los que las tienen
no han hecho nada para cumplir con las suyas? Durante su exitosa campaña
presidencial de 2002, Luiz Inacio Lula da Silva criticó duramente el TNP. Dijo
que era un tratado injusto, y agregó: "Si alguien me pide que me desarme y
me quedo sólo con una resortera mientras el otro me amenaza con un cañón, ¿qué
sentido tiene?" Brasil es parte en el TNP y Lula luego tuvo que aclarar
que no tenía la intención de fabricar armas nucleares.
El caso de Irán es
distinto porque el presidente Bush lo incluyó en la lista de países que, según
él, conforman un "eje del mal". Ahora Teherán sabe que Estados Unidos
ha invadido a dos de los países en esa lista (sus vecinos Afganistán e Irak)
mientras que no ha adoptado una línea dura en el caso de otro: Corea del
Norte. Por qué, se preguntan en Irán. ¿No será que Washington sabe que los
norcoreanos ya tienen armas nucleares y no se atreve a provocarlos?
Miguel Marín Bosch es
director del Instituto Matías Romero y ex subsecretario de Relaciones
Exteriores.