ESPECIAL
01 de fevereiro de 2006
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Diez
razones para rechazar el ALCA |
Bajo la presión de un grupo de empresarios y analistas de seguridad nacional,
George Bush, padre, que era entonces Presidente de los Estados Unidos, con una
vasta experiencia al frente de
Hasta la fecha, se han realizado cuatro cumbres presidenciales para consolidar
este proyecto, decenas de reuniones entre empresarios y comerciantes, miles de
talleres gestados por las grandes corporaciones, millones de folletos han sido
editados con el fin de divulgar sus ventajas y, sin embargo, el entusiasmo
franco por el tema se perdió de una vez y para siempre y hoy es evidente que el
respaldo al ALCA no sólo ha disminuido sino que cuenta con el más amplio
rechazo de los sectores populares latinoamericanos, lo que se traduce en el
hecho incuestionable de que su fecha límite de puesta en práctica, que era el
Acaso para entender a estas alturas el fracaso del ALCA como alternativa de
desarrollo, sería imprescindible considerar con atención las diez razones más
conflictivas que pueden esgrimirse en su contra:
1) Acelera el plan hegemónico de Estados
Unidos. Dentro del mundo en que vivimos, con grandes bloques económicos, es
obvio que Estados Unidos no tiene ya suficiente fuerza para detener su gran
derrota ante las economías asiáticas y europeas y el ALCA ha sido un
instrumento diseñado para poner a América Latina al servicio de una estrategia
en la guerra comercial por conquistar mercados globales. El ALCA supone un
mercado con 800 millones de personas y su consagración significa que el 20% del
comercio mundial, con producto interno bruto del 40% del PIB Mundial, estará bajo el liderazgo
de la nación más cuestionada de la historia: Estados Unidos.
2) Su origen está en las grandes
corporaciones. Actualmente, los gobiernos de Estados Unidos no responden a
presiones populares sino a la presión de grupos corporativos que temen los
cambios de gobiernos en América Latina y pretenden convertir al ALCA en un
elemento que facilite el control permanente de economías ricas en materia prima
a la que, sin una política que agilice su manejo, no resulta fácil dominar.
3) Fortalece la dolarización de todo el
continente. En un momento en que el dólar pierde espacios en el planeta, la
estrategia servirá para transformar a los países que se sumen al ALCA en armas
para mantener el status de esta moneda.
4) Auspicia una visión errónea de la
integración. La integración que más resultados trae procede del área
cultural y, en su lugar, se coloca el ámbito comercial como el eje de la
interacción entre países. No puede imaginarse una mayor perversión del fenómeno
humano.
5) Destruirá el medio ambiente.
Estados Unidos cuenta con una economía depredadora que explota
indiscriminadamente los recursos naturales, y el ALCA implica avalar este
deleznable tipo de prácticas, incluso extender esta visión en todo el
continente.
6) Aniquila la autonomía de las
economías de América Latina. De hecho, las subordina a una concepción de
conflicto y competencia, y consagra un intercambio asimétrico que terminará por
asfixiar la independencia económica de América Latina. Es ingenuo pensar que
Estados Unidos, cuyo Producto Interno Bruto representa el 77% en el continente,
tiene socios para establecer un intercambio entre iguales.
7) Sus
premisas son falsas. Se argumenta que 29 países quieren participar en el
ALCA y que eso es suficiente. Pero los hechos indican tra cosa: por una parte,
de los 29 hay 11 países que no están convencidos y, por otra parte, sin la
participación del MERCOSUR (Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y ahora
Venezuela, este convenio tiene los días contados. Cuba tampoco ha sido
incluida, por lo que hablamos de 6 países con rechazo firme.
8) Aumentará la pobreza. México es
el mejor ejemplo de cómo su asociación en el ALCA no se ha traducido en la
reducción de los índices de pobreza, pues de cada cien mexicanos, setenta y
cinco son más pobres, y es una realidad
que el ALCA, de consolidarse, llevará el número de pobres en América Latina de
210 millones a 350 millones en un plazo muy corto. El índice de desempleo que
crearía la quiebra de miles de empresas pequeñas, sin embargo, es
incuantificable.
9) Pone en riesgo la seguridad de un
país con una economía débil. Una vez firmado el tratado del ALCA, no será
posible gravar con impuestos las exportaciones o limitar las importaciones,
incluso cuando el gobierno de un país afronte una crisis social, una escasez de
alimentos o requiera recursos naturales como el gas.
10) Es una trampa. Se señala que el
mercado será el árbitro en asuntos económicos, pero será Estados Unidos quien
fije las reglas de ese juego de mercado. Las consecuencias son: el fin de la
industria de medicamentos genéricos con propósitos sociales, el fin de las
pequeñas y medianas empresas, y el fin de la producción agrícola de aquellos
países que compitan con Estados Unidos, dado que esta nación subsidia con
millones de dólares a sus productores agrícolas anualmente.
Estas son diez razones, pero hay mil más, para que los escépticos consideren la
posibilidad de no respaldar el ALCA.
Fernando Báez Autor de La destrucción cultural de Irak (2005)